martes, 20 de septiembre de 2016

LOS HOMBRES DE PAPEL TAMBIÉN DUERMEN






Llega inexorablemente el otoño con su cargamento de sueños caducos. Atrás quedan los largos días del estío y su vino de luna llena, las suculentas siestas de pijama y orinal. Todo se convierte de pronto en saudade y hasta nos crece la nariz, no tanto por las mentiras dichas como por las escuchadas. De vergüenza ajena. Otra vez la historia de los monos sabios o no tan sabios o simplemente unos cobardicas.

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