La mamá gaviota, de plumas blancas, camina segura por la arena de la playa buscando comida para su cría de plumas oscuras. La pequeña gaviota, aunque de buen tamaño, es casi un bebé y apenas puede valerse por sí misma, por eso camina insegura. La mamá, la experimentada gaviota adulta, ve una bolsa de patatas fritas entre las pertenencias de unos bañistas y se lanza sobre ella para abrirla y sacar un poco de alimento que poner en la boca de su hijito/a. Los bañistas, alarmados, corren para impedir este ataque a su propiedad. Unas veces lo consiguen y otras no. Pero entre ellos se ha extendido la opinión de que hay que tener cuidado porque estas gaviotas son cada vez más atrevidas...