Rescatado este dibujo infantil que hice a mis aproximadamente 11 ó 12 años de edad, puede verse la idea que tenía yo entonces de una gran ciudad: altos edificios pegados unos a otros como cárceles verticales, antenas de televisión en todos ellos, y, como rasgo de humanidad y de deseo de libertad, un tiesto en casi todas las ventanas, entre las cortinas, como una pincelada de añorada y verde naturaleza.


















