Como si se hubieran materializado de peluche, aquí están los cuatro monos de mi última columna "Entre monos anda el juego", subida a este blog el pasado 28 de noviembre. Un mono, se tapa las orejas; otro, la boca; un tercero, los ojos: y el cuarto mono, de reciente aparición en la historia, mira su teléfono móvil todo el tiempo. (Y es que el "tiempo" suele acabar dando la razón...)
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