viernes, 12 de abril de 2013

LUCRECIO OTEIZA, EL ARTISTA SINCERO / LUCRECIO OTEIZA, THE UPRIGHT ARTIST


Reproduzco a continuación el prólogo, en español y en inglés, que acabo de escribir para el catálogo (ya impreso) de la próxima exposición de pintura que realizará en Madrid, en la Sala "esgá da" mi amigo el artista Lucrecio Oteiza, y que acompaño de las fotos de los cuadros citados en el texto. Espero que os guste tanto la pintura como el prólogo, traducido al inglés por Susana Oteiza y Lioba Simon.   


LUCRECIO OTEIZA, EL ARTISTA SINCERO

Lucrecio Oteiza pinta lo que piensa. Por si esto no bastara, lo subraya a veces con palabras propias de grafitero. Y así, titula sus cuadros con frases breves del estilo SOMOS UNOS BURROS, por ejemplo, y nos dibuja unos burros semejantes a bisontes de Altamira. Con la diferencia de que él sí tiene agallas para firmar sus obras. Porque Lucrecio Oteiza, navarro recio, pertenece a esa clase de valientes insensatos capaces no sólo de correr un rato delante de los toros si se da la circunstancia sino, lo que es más importante, de lanzar sus verdades a los cuatro vientos. Encerrado en la isla de su estudio en el centro de Madrid, como un náufrago del siglo XXI, no para de dirigirnos mensajes embotellados.
Durante el tiempo que haga falta, Lucrecio redondea ideas en su cabeza como un río piedras rodadas, y al cabo ejecuta esas reflexiones con una energía fuera de lo común. Su creatividad se extiende entonces con rapidez hasta los confines del cuadro infinito. De esa conquista de nuevos territorios para el arte que emprende apasionadamente, queda el rastro visible de las ruedas dentadas de su imaginación, pues su autor nos muestra sin reparo bordes y contornos, en definitiva el artificio. Lo suyo es un striptease total del alma.
Lucrecio Oteiza es un artista que gusta de servirse de la simbología para expresar su sinceridad, como puede verse en estos “26 de 2”, de gran formato, que ha seleccionado para este catálogo. CANTO A LA LIBERTAD representa una especie de jaula con unos seres dentro, humanos, arañas o bacterias, que no encuentran la salida. Un cuadro éste que nos produce sensaciones orwellianas de control y desamparo. A muchas de estas obras ha adherido, además, para reforzar sus símbolos, pequeños objetos sabiamente distribuidos al azar, como granos de trigo con los que muestra su preocupación por la crisis de la civilización mediterránea. Pega también papelitos de colores; y en uno –el titulado FRACASO- ha utilizado su técnica PYR, del pegar y rasgar, en la que se revela como un consumado maestro.     
Si Lucrecio fuera cantante, sin duda su especialidad sería la canción protesta; como es pintor, hace pintura denuncia. Fiel a sí mismo desde sus comienzos, siempre ha reflejado temas feroces en sus obras, como personajes hambrientos o pintadas de contenido demoledor o las dos cosas. De esas creaciones  proceden estas otras más sutiles, por la carga metafórica que las recorre, pero igual de sinceras. Veintiséis cuadros de dos metros por dos metros, elegantes y espirituales, coloristas y bellísimos, incluso decorativos sin proponérselo. Pero no nos engañemos, Lucrecio vuelve a las andadas en su nueva línea de trabajo con los ahorcados/as que está realizando. Como un Obélix que se hubiese caído para siempre en la marmita del humor más negro. “Porque todos tenemos derecho a la horca”, añade off the record con una sonrisa que es más bien una mueca. Y quizá tenga razón.
                                                                                                      Ramón Jiménez Pérez
                                                                                                      Escritor y origamista  
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LUCRECIO OTEIZA, THE UPRIGHT ARTIST


Lucrecio Oteiza paints what he thinks. Not enough with this, occasionally he highlights his work with graffiti-style words. Thus he makes use of short phrases to name his paintings, for example, “WE ARE DONKEYS”, and then he draws donkeys resembling Altamira bison. However, there is a difference inasmuch as he has the guts to sign his work. A tough native of Navarre, he moreover belongs to that kind of foolish braves willing not only to run the bulls but also -and this is even more important- to throw his truths all over. Confined in his studio island in the centre of Madrid, like a shipwrecked sailor of the twenty first century, he keeps on sending bottled messages.

Mindless of the time spent on it, he rounds up all his ideas, like a river rolling stones, and eventually, with an uncommon energy, he comes up with his reflections. His creativity then quickly spreads to the borders of the infinite canvas. From these new territories passionately conquered for art there remains a visible trail of his imagination, like a trail of toothed wheels. Not faltering, the borders and contours of his craft are unveiled, coming close to a striptease of his soul.

As a proof of his uprightness, Lucrecio Oteiza, the artist, finds pleasure in displaying symbols in his work, as, for example, in the big size “26 OF 2” selected for this catalogue.  “SONG TO FREEDOM” represents a kind of cage with some beings inside: humans, spiders or bacteria, who cannot find the exit. The work conveys Orwellian feelings of control and helplessness. In order to reinforce his symbols, in some works Oteiza has included small objects, like wheat grains, randomly distributed to show his concern about the crisis of the Mediterranean civilization. Sometimes he glues small pieces of coloured papers onto the canvas. In another, “FAILURE”, he uses his G & T -glue and tear- technique, in which he is an undisputed master.

If Oteiza were a singer, for sure his speciality would be the protest song. Yet he is a painter, and thus produces ‘protest paint’. Ever since his beginnings he has remained true to himself depicting fierce topics, such as hungry characters or demolishing situations, and sometimes both. These are followed by other more subtle creations, loaded with metaphoric connotations, albeit as sincere as the previous ones. The twenty-six paintings, sized 2 by 2 metres, are elegant and spiritual, rich in colour and beautiful; and against all odds they even are decorative. Yet, to be honest, Oteiza returns to his initial path in his new series of hanged men and women. As if an Obélix fallen forever into the cauldron of the blackest humour. “Because everyone has the right to gallows”, he adds with a smile on his face that rather looks like a grimace. And perhaps he is right.


                                                                                                                      Ramón Jiménez Pérez

                                                                                                                Writer and origami artist





miércoles, 10 de abril de 2013

JOSÉ MENOR CANAL, IN MEMORIAM


José Menor Canal (Pepe Menor para los amigos), que de menor no tenía nada, pues aparte de la Gran Persona que era oficiaba también como Panadero Mayor del Reino, se nos fue recientemente. Su fallecimiento se produjo un día del pasado mes de febrero sin avisar, de pronto abandonó a todos sus amigos, entre los que me encontraba. Pepe Menor nos dejó huérfanos de su amistad pero no de su recuerdo, ya que será inolvidable para nosotros mientras vivamos, pues era la encarnación de la generosidad, de la entrega, el ejemplo del "carpe diem". Lo vi por última vez en enero de este año, compartí con él unos vinos y unas tapas, junto a algunas personas más, y quedé en volver a verle poco después para firmarle un par de ejemplares de mi libro "El baile del emperatriz", que había comprado en la presentación de Madrid de diciembre. Pero no pudo ser, ciertamente no pudo ser, porque se adelantó la de la guadaña. Él, que llegó a organizar en el centro de Madrid actos entrañables relacionados con las faenas del campo, como la trilla, o como la esfollada del maíz propia de su tierra ourensana, fue vencido en el postrer combate por la pelona, a quien nadie puede igualar en el manjo de la cuchilla. Pepe Menor, que había nacido en el Lugar de Casanova, de la Parroquia de Rante, dependientes del Concello de San Cibrao das Viñas, en la provincia de Ourense, fue un hombre del pueblo que hubo de ganarse la vida como emigrante en Chile hasta su posterior regreso a España. De su vida y andanzas por el mundo escribió dos libros, uno ellos titulado "Terapia para arruinados", y el otro "De Galicia a Madrid pasando por los Andes y el Caribe"; en ambos plasma el esfuerzo y el coraje por superar las adversidades del Camino. Pepe Menor era una persona amante de la vida, a la que se aferraba desde la sensibilidad y la dignidad, por la que iba a pecho descubierto, rodeado de amigos. Al comienzo de "Terapia para arruinados" escribió:

"Aunque sientas el cansancio
aunque el triunfo te abandone
aunque un error te lastime
aunque un negocio se quiebre
aunque una traición te hiera
aunque una ilusión se apague
aunque el dolor queme tus ojos
aunque ignoren tu esfuerzo 
aunque la ingratitud sea el pago
aunque la incomprensión corte tu risa
aunque uno fracase hay que empezar de nuevo
aunque pierdas el dinero y la familia
NO PIERDAS LA DIGNIDAD".

Pepe Menor era dueño en Madrid del Museo del Pan Gallego, en la Plaza de Herradores, con sucursal en la Plaza de Santa Ana, y gustaba de sentarse de tertulia con los amigos que le visitaban a la puerta de estos establecimientos, junto a la rueda de moler del primero de ellos o en el bar cercano al segundo, al lado de la moto en que regresaba de sus gestiones panificadoras. Era muy difícil conseguir invitarlo, pues habitualmente lo hacía él, quien además, para rematar la jugada de su obsequiosidad, acababa por regalarte uno de sus panes gallegos, redondo, grande como su corazón,  recién salido del horno. Será inevitable recordarme, cuando piense en él, con uno de sus panes bajo el brazo caminando por las calles del centro de Madrid. 
A continuación reproduzco la última foto que nos hicimos juntos, obra de Manuel Seixas, el gran fotógrafo de los madrigallegos (término acuñado por Borobó, otro de los grandes ya ido) de la capital de España. Está tomada en diciembre de 2012 a la puerta de su Museo del Pan Gallego de la Plaza de Santa Ana.

Querido Pepe, deseo que seas muy feliz allá donde estés.  Tú te mereces la mejor de las eternidades.


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lunes, 8 de abril de 2013

V PREMIO EDICIONES BETA DE RELATO CORTO

Queridos amigos/as: Hoy he sabido que la editorial Ediciones Beta III Milenio, de Bilbao (Bizkaia) ha seleccionado mi relato titulado LA PRIMERA VEZ QUE LEÍ EL QUIJOTE en su V Premio de relato corto de carácter bienal. Con los relatos seleccionados (27 en castellano y 10 en euskera) más los ganadores (3 en castellano y 3 en euskera) se editará un libro que se presentará en junio en la Feria del Libro de Bilbao.
El tema propuesto para esta convocatoria era "MI PRIMERA VEZ". 
LA PRIMERA VEZ QUE LEÍ EL QUIJOTE, de cuatro folios de extensión (la máxima que señalaban las bases del premio), es mi cuento acabado más reciente, escrito en su totalidad en los meses de enero/febrero del presente año.

jueves, 4 de abril de 2013

ÁVILA. CONFERENCIA "EL ARTE DEL ORIGAMI" EN LA UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA

El pasado 21 de marzo di una conferencia sobre origami en la Escuela Universitaria de Educación y Turismo de la Universidad de Salamanca (USAL) en Ávila, también llamada Universidad de la Experiencia. Aquí tenéis algunas fotos del acto.






jueves, 28 de marzo de 2013

OVIEDO. LIBRERÍA CERVANTES. FOTOS DE LA PRESENTACIÓN DE "EL BAILE DEL EMPERATRIZ", y "EL SECRETO DEL PERAL"


Aunque la presentación de mi baile del emperatriz y de "El secreto del peral", de Theodor Fontane, en traducción de Lioba Simon Schuhmacher, en Oviedo, fue anterior a la de La Coruña (si bien en esta ciudad sólo se presentó el baile), no había colgado hasta ahora, en que lo hago a continuación, algunas fotos de la presentación de Oviedo, en la Librería Cervantes, el viernes día 1 de este mes de marzo. El acto, como veis, fue concurrido, y lucido, también por las flores que nos regalaron los miembros de la tertulia "La Pizarra", tan cariñosos como siempre.  Desde aquí doy las gracias a todos los asistentes por arroparnos con su presencia. 









La mayoría de estas imágenes se deben a la maestría de J. Celorio, un profesional y un artista de la fotografía.

martes, 19 de marzo de 2013

FOTOS DE LA PRESENTACIÓN DE "EL BAILE DEL EMPERATRIZ" EN LA CORUÑA



Queridos/as amigos/as: Han sido días intensos de presentaciones de mi libro "El baile del emperatriz". El 1 de este mes de marzo se presentó en Oviedo, y una semana después, el 8, en La Coruña, en la emblemática  Librería Arenas. A continuación os muestro algunas fotos de esta última presentación, más adelante os pondré algunas de la de Oviedo, que fue en la Librería Cervantes, un buen nombre -ya lo creo- para una Librería.


Chema Paz Gago, yo, Ánxeles Penas y Basilio Rodríguez Cañada

CARDIGAN BRIDGE (REBECA PONTE)

Con los pintores Marcial Ortiz y Miguel Zelada

Aquí una camelia que me regaló mi "dama de las camelias"


Y al fondo el mar, siempre el mar.

martes, 19 de febrero de 2013

INDIO REMANDO EN CANOA, DE ROBERT LANG

Queridos amigos/as: Este indio remando en canoa es otro de los fascinantes modelos del estadounidense Robert Lang. Plegado a partir de un papel cuadrado, no presenta "como es lógico" ni un solo corte en todo el proceso. Esto es difícil de entender, a la vista del resultado final, pero es así y es la magia del origami. Si deshiciéramos esta figura obtendríamos un papel cuadrado entero, un poco arrugado por las marcas de los dobleces pero nada más. Plegué esta figura hace un par de años y es una de las que me gusta mostrar en directo en mis conferencias de origami. Es un modelo también de acción, un más difícil todavía, porque si la sujetamos con dos dedos en la parte inferior de la espalda del indio y con otros dos en el cogote y tiramos de éste hacia arriba, el indio mueve el remo.





Y en esta otra foto aparece el propio Robert Lang. Es, de los dos sentados, el de la izquierda. A su lado se encuentra el británico David Brill, otro de los grandes creadores vivos, siempre sonriente. Junto a ellos está mi amigo Julián González Gª-Gutiérrez, uno de los fundadores de la Asociación Española de Papiroflexia, excelente plegador y un gran difusor de la papiroflexia en España además de mago, y yo. Está tomada hace unos 11 años en el Mesón "El Segoviano", de Madrid, en una cena que varios integrantes del grupo de origamistas de esta ciudad ofrecimos a estos dos genios a su paso por ella cuando iban camino de la Convención Española que ese año se celebraba en Zamora.   





martes, 22 de enero de 2013

ÁNGEL ÉCIJA BLANCO. EL GENIO TRANQUILO

Estimados seguidores de mi blog,  reproduzco a continuación el artículo que escribí de homenaje al gran autor español de origami Ángel Écija, y que se publicó en el boletín extra de la Asociación Española de Papiroflexia correspondiente a agosto de 2010. Acompañaban al texto varias fotos que yo me mismo hice a Ángel en su casa, pero que por problemas técnicos no me es posible subir ahora al blog. Lo haré en cuanto pueda. Gracias por vuestra paciencia. 

ÁNGEL ÉCIJA BLANCO. EL GENIO TRANQUILO

El nombre de Ángel Écija evoca en mí los primeros años de y en la Asociación Española de Papiroflexia, unos años que me gusta definir como “heroicos”. Nuestra Asociación, que había echado a andar definitivamente en marzo de 1982, aún contaba con pocos socios,  la mayoría varones. Tenía mérito en aquellos ya lejanos tiempos apuntarse a un club de estas características, había que tener verdadera vocación por el plegado del papel, ni siquiera –o apenas-  se pronunciaba la palabra “origami”, actualmente en boga. En aquellos años –no sé si felices, pero sí llenos de promesas- todo era papiroflexia, y en ese contexto, una vez incorporados los españoles plenamente a la imparable corriente mundial de la creación en este arte de las manos y de la cabeza lleno de belleza, emerge la figura de Ángel Écija Blanco.  Se había asociado a la AEP a mediados de los ochenta, decidido a participar junto a los demás conocedores del plegado del papel, fueran los antiguos y venerables miembros poseedores de la sabiduría ancestral, o los  nuevos talentos como él, en el esfuerzo común de un arte relativamente joven. Dispuesto a aportar toda su capacidad intelectual así como su entusiasmo a las inmensas posibilidades que este territorio ofrecía para la creación, a aceptar con plena normalidad cualquier reto, a recoger cualquier guante papirofléctico que quisiera lanzársele.
  Era una época todavía complicada para los artistas del papel. De entrada, las obras disponibles sobre el plegado del mismo en las librerías eran escasas, por no hablar de las dificultades para hallar los papeles más adecuados para la realización de los diferentes modelos. Además se recurría, con más frecuencia de la deseable, al corte en la ejecución de muchas figuras. Sabíamos sin embargo ya, por los buenos libros y demás publicaciones que poco a poco empezaban a circular, que ante una dificultad sobrevenida en la consecución de una figura un buen autor no debía cortar, ni emplear otras astucias proscritas por el sentir común de todos los implicados en la búsqueda de la excelencia en este arte.  Tampoco contábamos con la formidable arma de internet. Actualmente la comunicación es rápida y sencilla, y se encuentran más libros y papeles de los que se puedan estudiar y plegar en toda una vida, pero antes, como digo –y no hace de esto tantos años- hacerse con un poco de material convincente era casi una heroicidad. En ese contexto se desenvolvió hasta madurar, como otros compañeros de su lote, Ángel Écija Blanco. Este es, precisamente, uno de los méritos de su carrera artística, es decir el de haber tenido que crecer en un campo menos abonado que en la actualidad. Esta dificultad presentaba, sin embargo, una ventaja, que se mantiene hoy en día pues es una de las cualidades intrínsecas de la papiroflexia. Me refiero a esa inmediatez característica de ella, a esa facilidad de poder ser practicada por cualquiera, antes y ahora, con un simple papel. De modo que de entrada brinda a todos los interesados en la misma una puerta excepcionalmente accesible, por lo económico y la abundancia de su soporte material. Esto lo explica de forma gráfica el propio Ángel Écija cuando cuenta que un amigo suyo, escritor, afirmaba que no le importaría demasiado que le encerraran en la cárcel siempre que le permitieran tener consigo papel y lápiz, al que replicó sin dudarlo que a él le sobraba una de esas dos cosas, pues le bastaba para ser feliz un trozo de papel.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

PRESENTACIÓN DE "EL BAILE DEL EMPERATRIZ"

Queridos amigos: A la espera de colgar algunas fotos de la presentación ayer de "El baile del emperatriz", que subiré la próxima semana, diré ahora brevemente, en primer lugar, que agradezco profundamente su asistencia a todas las personas que acudieron al acto. Y fueron muchas, tanto es así que la Organización hubo de colocar más sillas en la sala y, con todo, algunas tuvieron que permanecer de pie.
Debo decir también que, de entre todos los intervinientes, destacó sin lugar a dudas Carlota Cuesta, quien hizo una defensa apasionada y argumentada de mi libro, que leyó hace tiempo en una primera versión y que volvió a leer recientemente en la versión definitiva, la publicada. Siento mucho no tener la posibilidad de reproducir su discurso, por no haber sido grabado de ninguna manera ni contar con el texto redactado por escrito, pues tampoco existe éste, pero creo que en la memoria de todos los que la escucharon permanecerá para siempre la vehemencia y brillantez con la que expresó, no sólo el amor por las palabras de mi libro, sino por la belleza y la creación artística en general, cuando ésta se hace con verdadera dedicación, seriedad y sinceridad. Y así sonaron también sus palabras: sinceras como pocas cosas quedan actualmente en nuestro mundo que puedan calificarse de tales. En el texto escrito que leí a continuación de ella, como final del acto, y que os muestro a continuación, le agradecí publicamente su apoyo, que reitero aquí. Gracias Carlota, porque eres la demostración palpable de que ni todo vale, ni todo ni todas las almas se compran con dinero.


Buenas tardes, queridos amigos y amigas. Muchas gracias a todos por haber venido. Agradezco en primer lugar sus palabras a los miembros de esta Mesa. Al anfitrión de este acto, Ramón Pernas, que ha tenido la amabilidad de cedernos este espacio, un ámbito cultural de verdad, para esta presentación. A mi editor, Basilio Rodríguez Cañada, que ha creído otra vez en mí, y que ha cuidado personal y esmeradamente de este edición. Mi agradecimiento es también para mi entrañable Carlota Cuesta, artista plástica de reconocida trayectoria, quien con su proverbial entusiasmo me aceptó este baile antes que nadie. Y por supuesto a mi colega Ramón Irigoyen, cuya literatura, que admiro, se comunica con la mía por multitud de humorísticas terminaciones nerviosas. Y mi agradecimiento, cómo no, para Plácido L. Rodríguez, fotógrafo artístico de mirada penetrante, que me ha actualizado en la foto de la solapa; así como plasmado en la cubierta la imagen de un clásico del origami, estos bailarines de Neal Elias plegados por mí que tanto lucen.
Y por descontado os agradezco a vosotros, a mi padre, a mi hermana, a Lioba, a Víctor y Daniel, a todos vosotros, que os hayáis acercado hasta aquí en esta fría tarde para arropar con vuestro cariño el nacimiento de este libro, que hasta ahora era solo una entelequia y que desde hoy es ya una realidad corpórea de papel que podréis compartir conmigo. Sea mi especial reconocimiento para D. José Ramón Ónega López, Delegado de la Xunta en Madrid y Director de la Casa de Galicia, cuya presencia me complace sobremanera. Asimismo para el anterior Director de la Casa de Galicia, D. Alfonso S. Palomares, compañero también de ficciones literarias, que precisamente acaba de publicar otra novela.
Bien, voy a hablaros ahora un poco del baile del emperatriz, dentro de mis posibilidades. Y digo esto porque el autor no suele ser el mejor conocedor de su propia obra, así que cuando después de leerla me deis vuestra opinión posiblemente me entere de aspectos nuevos en los que antes no había reparado.
          De entrada sé que os ha sorprendido –porque algunos me lo habéis dicho- ese “del” del emperatriz y no “de la” en el título. Y reconozco que habéis adivinado que aquí estaba la clave de todo. Dejando aparte a unos pocos, que picaron al creer que era una errata (incluso el periódico “El País”, hoy, al anunciar esta presentación, escribió “de la emperatriz”, corrigiéndome), debo deciros que también patinaron quienes ingenuamente pensaron que se trataba del baile del hotel emperatriz o los más maliciosos que, olvidando por completo el baile, se fueron por las ramas de otras aceras.    
Confieso que he sembrado la duda sin querer, o quizá queriendo, con la contracción “del”, pero es que me convenía mucho para enmarcar las situaciones, tan surrealistas, que viven los personajes. Para dar una pista, mi editor consintió en colocar torcidas las 3 letras del “del”, que así aparecen como tropezando y cayéndose, o sea bailando a su vez. Porque esta es una historia fundamentalmente de traspiés, lo que la puede hacer de paso, creo yo, bastante graciosa, ya que la gente siempre disfruta cuando ve a alguien resbalar en una piel de fruta, por ejemplo de un plátano.
Y es que su protagonista “pierde pie” a cada paso, lo que le lleva a desplazarse por la ciudad atropelladamente, al ritmo de una suerte de baile de san Vito. Es un antihéroe que cae y se levanta, cae y se levanta, porque dice el proverbio chino: “si caes siete veces levántate ocho”. Así que también es cierto que nunca abandona la esperanza, y esa vocación suya permanente de superar todos los obstáculos es el optimismo de este libro.
           Yo diría que sus temas fundamentales son la falta de seguridad en uno mismo, que en este caso viene provocada por el desamor de una mujer, telón de fondo poético sobre el que se proyecta toda la historia; y la búsqueda de la comunicación con los demás que procura obsesivamente el personaje principal.

Basta un percance en la vida de una persona para que ésta pierda los papeles de un momento a otro. Y de ahí al desequilibrio absoluto y al disparate puede no haber más que un paso (o muchos, en ese baile de tropiezos al ritmo de la nueva música que impone la vida). El macho más ibérico puede acabar dudando hasta de su propia identidad, incluso la sexual, en un momento dado, según las circunstancias. He elegido precisamente el equívoco de la condición sexual, por su fácil comprensión, a modo de paradigma para reflejar el caos mental de las personas que pasan por el trance de un supremo desasosiego; y he optado por “el emperatriz” por resultarme más fácil ponerme en su lugar; pero igualmente podría ser “la emperador”, por no salir de este campo minado de incertidumbres. Pero todo ello como posibilidad, como atracción fatal, como debilidad psicológica sobrevenida. De hecho Babel, que así se llama el personaje principal de esta historia, lucha todo el tiempo, denodadamente, por escapar al influjo del torbellino de la confusión y seguir siendo él mismo en los nuevos horizontes que busca sin cesar.
A menudo pienso qué era de esas personas antes de acabar durmiendo en un banco en la calle. Tal vez alguno fuese legionario antes de convertirse en “emperatriz”. Quizá por eso la calle fantasmagórica ocupe un lugar tan importante en mi libro. 

Una obra literaria, por otra parte, que si fuese una novela, sería desde luego muy poco convencional.  Para empezar, desconfía profundamente tanto de las dedicatorias y de las citas como de las contraportadas al uso, por falsas y deformadoras de la realidad a la que deberían atenerse. Por eso, en esta “novela”, entre comillas, la contraportada es un capítulo aparte, aparentemente serio, que en realidad es una broma que remata con la ironía de que acaba recogiendo su propia crítica especializada, por ejemplo aquella que dice que es un “libro imprescindible” según firma “la abuela del autor”. ¿No abundan acaso libros en cuya contraportada o contracubierta se dice con toda pompa que son imprescindibles? ¿Por qué entonces no iba a serlo el mío?
Por todo ello, presenta este baile del emperatriz una estructura tan fragmentada y tan variada en tonos narrativos y en enfoques. Sirva de muestra el capítulo titulado “Movies”, integrado por 6 breves viñetas literarias de aire cinematográfico, que contribuyen a crear el ambiente de desamparo y soledad en que habrá  de moverse el protagonista.
 Se trata, en definitiva, de una obra caleidoscópica y psicodélica en que, además, he jugado con el lenguaje para distorsionar a propósito, de manera coherente y divertida, el discurso tradicional.   
Un discurso narrativo cuyo hilo conductor, a medida que avanza, va recogiendo todas las informaciones dadas desde el principio, lo que permite abarcar finalmente, de un solo vistazo, la historia contada en su conjunto.
Muchas gracias por vuestra presencia y vuestra atención, y espero que después de estas breves pinceladas os entren ganas de leer el libro.

Ramón Jiménez Pérez, Madrid, 11 de diciembre de 2012