Este chiste es doblemente gracioso desde mi experiencia. Y es que cuando el "maestro" de mi clase de defensa personal me escogió hace años para hacer una demostración ante un grupo de nuevos alumnos, le golpeé sin querer y él, en lugar de ser tan amable como el de la foto, me amenazó delante de todos: "Como me vuelvas a dar, te machaco", dijo. Como es lógico, abandoné el gimnasio para siempre en ese momento.